Oh Snap!

Please turnoff your ad blocking mode for viewing your site content

Home / Técnicas Para Hablar en Público / ¿Cómo Administrar el Tiempo en una Presentación?

¿Cómo Administrar el Tiempo en una Presentación?

La Administración del tiempo en una Presentación

El tiempo es un factor el cual influye en toda actividad, mientras lees estas palabras el tiempo continúa y no se detiene. Desde este punto de vista es necesario que consideremos el elemento del tiempo en nuestras presentaciones, es aquí donde las palabras correctas y situadas en su justo lugar (tiempo) son predeterminantes cuando queremos convencer e inspirar con nuestras palabras.

Para empezar, es claro que lo más ideal es no alargarnos y de igual forma que tampoco nos sobre mucho tiempo. En algunas actividades, por ejemplo en actos inaugurales el tiempo para cada orador está totalmente establecido, es Regla de Oro no pasarse de lo asignado, no es lo mismo 20 minutos que 25 minutos.

Como muy bien se dijo sobre el tiempo:

“Es el recurso natural no renovable más preciado con el cual todos contamos en igual distribución para realizar nuestras actividades diarias”.

Tic-Tac, Tic-Tac El Tiempo no se Detiene

Por ejemplo, imagina que inicias tu presentación pero no sabes el tiempo que te han asignado, simplemente comienzas. No tienes ningún problema en hablar lo que sea respecto a ese tema, ya que lo conoces muy bien.

En tu mente tienes pensado hablar de la A hasta la Z, pero resulta que cuando vas digamos, por el tema G, te advierten que solo te quedan 5 minutos para terminar ¿Qué sucede en esos casos? Bueno, simplemente todo se desordena.

Una de dos cosas, o empiezas a hablar todo de manera súper acelerada, o bien, por otro lado tu presentación queda incompleta, no pudiste dar un mensaje, una idea. No existe ese cierre o un clímax al final en tu exposición.

Poseer un plan estratégico para la administración del tiempo en tu discurso te ayudará a saber qué es lo que tienes que decir y cuales subtemas debes abarcar, y de igual forma cuales temas deberás dejar de lado, aquellos que no sean elementales.

Si por ejemplo, sucede que te asignan un tiempo del cual podríamos pensar que es relativamente corto –20 minutos–, por lo tanto debes preguntarte a ti mismo ¿Qué diré en esos 20 minutos? ¿Cuáles son los aspectos más importantes de mi contenido? ¿Podré hacer algún tipo de introducción en esta ocasión? Además, si por algún motivo te llegarás a salir de tu plan, lastimosamente podrían suceder dos cosas:

(1) Podrías empezar a sentir la ansiedad y los nervios sobre tus hombros y esto a su vez se verá reflejado de inmediato en tu cara, en tu actitud y por supuesto en tu exposición.

(2) Por la misma tensión al saber que las cosas no están saliendo bien en relación al tiempo, tu tema podría no llegará de la mejor forma a tu audiencia, empezarías a saltarte cosas importantes dentro del contenido.

La idea con esto, no es que termines mucho antes, como se mencionaba hace poco, lo ideal es terminar justo en el momento correcto.
Si llegarás a terminar, digamos en la mitad de tu tiempo establecido podrías dar una mala impresión: “Creo que esta persona no conoce del todo este tema” y otros pensamientos por el estilo.

Ahora bien, el punto central aquí es el siguiente: ¿Cómo distribuir nuestro tiempo de forma correcta a la hora de hablar en público?

Lo mejor para esto es una labor que se hace ANTES de la presentación, es decir la Planificación y el Ensayo de la misma. A continuación se presentan algunos puntos en concreto de cómo organizarte y así conseguir un buen planeamiento.

A Uno de los pasos más básicos pero al mismo tiempo fundamental, es hacer la consulta respecto a tu tiempo asignado para hablar en público. Pregunta cuánto tiempo te han otorgado para hacer tu exposición.

B Adecua tu presentación conforme al tiempo que te han dado para presentar tu tema. Desecha el contenido de “relleno” o de “adorno” si tu tiempo es muy corto; de la misma forma resume tus palabras para que estas siempre contengan la idea central pero de manera más compacta.

C Como es bien, sabido debes darle cuerpo a tu proyecto, en otras palabras introducción, un desarrollo y por supuesto las conclusiones. Adelántate a las posibles preguntas que te puedan hacer para despejarlas en la charla, pero siempre permite al final un espacio para preguntas el cual debes de limitar y sobre todo anunciarlo al inicio de tu intervención: “Al final de la presentación abriré un espacio dedicado para las posibles preguntas o dudas que pudieran tener”.

Ahora bien, ten cuidado de no aprovecharte de este espacio para utilizarlo como relleno, ya que si al finalizar la presentación simplemente nadie tiene alguna duda, entonces podrías quedarte en aprietos.

Por último pero no menos importante, deberás practicar varias veces antes de la exposición, solo así lograrás sincronizar tu exposición con el tiempo disponible, realiza los cambios necesarios.

Si aplicas estos sencillos pasos podrás dominar a tu favor el tan importante factor del tiempo en las presentaciones y así conseguir exposiciones de nivel profesional, donde las palabras son convincentes y penetrantes, sin los obstáculos de “Tenía pensado hablarles hoy de…. pero en vista de que el tiempo no me ha alcanzado deberemos dejarlo para otra oportunidad”, y en algunas ocasiones no existe esa segunda o tercera oportunidad.

Siguiendo estos pasos, no tendrás problemas para abarcar los temas relevantes dentro del tiempo asignado, ya sea para acortar o para alargar la exposición.

  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • Pinterest

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *