¿Cómo Captar la Atención del Público? ¡Ilustrar!

Para Hablar En Público, Lección de Oratoria:
¿Cómo Captar la Atención del Público?

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Verdaderamente todos deseamos hablar en público, pero más que ello en el fondo lo que se desea alcanzar es dar un mensaje, palabras con contenido y no solamente “hablar por hablar” ante un público, ante esto son muchos los que se preguntan: ¿Qué debo hacer para que las personas me presten atención? O bien ¿Qué debo cambiar para que capten mi mensaje?

La solución es sencilla: Hacer que tu tema sea práctico y no solamente palabras que quedan únicamente como ideas abstractas, o un puñado de teoría.

A las personas –me incluyo– se les hace difícil prestar atención a la teoría uniforme y plana por un prolongado tiempo. Algunos estudios revelan y advierten que solo durante los primeros 20 minutos de una presentación es cuando la audiencia tiene el 100% de su concentración en las palabras del exponente, después de ese tiempo el público comenzará a perder su interés gradual y paulatinamente.

Una forma de escapar casi literalmente de esta trampa, es hacer uso de las historias. Contar una historia real es una fuerte palanca para que tus oyentes continúen anuentes a tus palabras, a tu mensaje.

Cuando se cuenta una historia automáticamente las personas lo empiezan a imaginar, es instintivo, así funciona nuestro cerebro, cuando nos cuentan algo lo vemos dentro de una cabeza. Este despertar de la imaginación aleja el aburrimiento, pero no solo esto, sino que también con una historia las personas pueden comprender mejor tu mensaje y tus ideas.

Por lo Tanto el Secreto Está en: Ilustrar.

Darle vida y dinamismo a esas palabras, tan correctas pero tan planas es la clave. Por lo general, un orador no se da cuenta cuando pierde realmente a su público, sin embargo la audiencia si es muy sensible a la pérdida del mensaje.

Esto ocurre porque usualmente un discurso promedio bien abarca una (1) hora de duración. Por esa razón debemos usar ilustraciones, ejemplos e historias para demostrar nuestro tema.
Algunos oradores, por el hecho de exponer un tema de alto nivel intelectual aducen que no son necesarias las ilustraciones “infantiles” en sus presentaciones, que su audiencia es de un alto nivel como para usar ese tipo de métodos de comunicación.

Sin embargo la realidad es otra, no importa el grado académico de tu público o lo serio que pueda ser tu presentación, todos somos humanos, e ilustrar una idea siempre agiliza el proceso de captación pero también, el de retención en nuestro cerebro.

De hecho, algunos de los más reconocidos oradores a nivel mundial, consideran que si un orador no puede expresar sus temas en ilustraciones concretas, entonces ese orador todavía no tiene comprensión total sobre aquellos temas de los cuales está hablando.

Hacer uso de alguna historia, o bien del humor bien acomodado deben de ser los primeros pasos cuando se inicia una presentación.

Investigaciones y análisis nos hacen saber que el cerebro humano en promedio puede pensar 10 veces más rápido lo que escucha, es decir: El pensamiento viaja más rápido que las palabras habladas.

Esto nos deja ver que existe un 90% en el cual el cerebro humano se puede desocupar con otros pensamientos, sin embargo si le añades una historia le darás algo para que su mente veloz no se escape; le estas dando trabajo a su mente ¿Cuál trabajo? El trabajo de crear, o mejor aún, el de recrear para detallarlo mejor. Cuando el cerebro imagina, está recreando lo que el exponente anuncia.

Al iniciar tu presentación con alguna historia o ilustración estás tomando sus pensamientos, para colocarlo en algo “entretenido”. No es que tu tema sea aburrido en sí, pero si no lo sabes presentar verdaderamente lo será.

Una excelente alternativa para esto, bien puede ser iniciar contando alguna anécdota personal, mejor aún si esta contiene cierto grado de humor, con ello de una vez tendrás el pase libre y con ello conseguirás la PRE-disposición mental que tanto desean los oradores profesionales.

Cuando decides iniciar de esta forma, existen dos aspectos a tener presente:

01Lo primero es que tu relato o anécdota debe estar conectada a un problema referente a la presentación. No se debe contar una historia solo por el hecho de ser personal o solo por el hecho de ser graciosa, debe ser concerniente al contenido a presentar.

En algunos casos, esto puede ser algo difícil porque sencillamente el tema a exponer no se presta para ninguna anécdota pero de todas maneras trata de conectarla a algo simple, a algo cotidiano y conocido.

02Parecido a lo anterior, pero ahora tocante únicamente al aspecto de las ilustraciones o ejemplos, (a modo de parábolas).
Estas también deben conectarse con tu tema, tal y como si fueran dos líneas paralelas, tu tema en concreto y acto seguido (si fuera necesario) una ilustración, así todo quedará relacionado y no serán elementos aislados.
Peldaño por peldaño, las ilustraciones alcanzarán a la audiencia rescatándola de cualquier desvío.

¿Cómo Sé Cuándo mi Público se Está Distrayendo?

Esto lo puedes saber observando algunas señales que el mismo público te dará, los ojos de las personas comienzan a mirar a otros lugares, y ya no en tu persona como orador. Es usual que busquen distraerse con cualquier otra cosa, en algunos momentos podrían ponerse a escribir en notas pero no necesariamente apuntes referentes a tu tema, sino simplemente tachones o escritura sin sentido.

Por supuesto, el síntoma más fuerte es sencillamente verlos cabecear o caer en sueño. Si esto llegará a suceder, será el momento de inyectarle a tu exposición energía e interés con algún ejemplo, y dejar la teoría plana por un momento.

Por ello, para tus exposiciones debes aprender la habilidad de contar historias y ejemplos los cuales atrapen la mente de quienes te escuchan, una buena historia es breve e interesante, mejor aún si está cargada en cierto grado de humor.

Esto te acercará a tu público y ya no serás un extraño, por ello ya lo sabes, si tienes buen conocimiento sobre tu tema ahora deberás de ilustrarlo, “empaquetado” de esta forma llega más fácil a su destino: las otras mentes.

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