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Curso de Oratoria: ¿Miedo a las Preguntas del Público? ¡No Más!

Curso de Oratoria: ¿Miedo a las Preguntas del Público? ¡No Más!

He recibido ya varias preguntas en este sentido “¿Qué hacer si no puedo responder a alguna preguntar por parte del público?” Para muchos esto es un gran obstáculo porque lo consideran el punto de partida donde podrán comenzar a perder el control de la presentación, a la verdad ningún orador posee el control respecto a lo que le preguntarán los otros, sin embargo esto no es motivo para atemorizarse.

Para el día de hoy deseo darte algunas técnicas con las cuales podrás siempre salir avante independientemente de las preguntas realizadas por los oyentes, todo esto con la intención de eliminar la ansiedad la cual posiblemente te genere la sección de preguntas.

Estas técnicas te permitirán convertir esas preguntas en oportunidades, así es, oportunidades. Los beneficios van desde darte mayor credibilidad como orador, hasta lograr una mayor persuasión.

Antes de empezar es necesario mencionar que las preguntas por parte del público tienen grandes ventajas, por ejemplo, nos ayudan a involucrar al público, a hacerlo aún más parte de la presentación, además anima y despierta el interés en los oyentes.

Permitir las preguntas provoca que la exposición sea más dinámica, y por supuesto, ayuda a esclarecer dudas o inquietudes.

¡Comencemos!

01. Estudia tu Tema: Ciertamente en esta vida no se puede saber todo sobre todo, pero a pesar ello trata en lo posible de investigar tu tema a fondo. Prepararse adecuadamente es fundamental, sin embargo no es una garantía absoluta, recuerda que siempre existirá la “sana” y razonable posibilidad de toparte con alguna pregunta para la cual no poseas en ese momento la respuesta precisa y completa.

Sé que este punto es algo obvio, pero indudablemente debe ocupar el primer lugar en esta lista, si las preguntas del público te parecen un problema, amplia tus conocimientos para así poder responderlas.

02. Conoce las Posibles Preguntas y Prepara tus Respuestas: De manera previa a la presentación, analiza tu contenido y has una lista de las posibles preguntas las cuales podrían surgir. Colócate en los “zapatos” de los oyentes, otra forma de conocer esas posibles preguntas es llevar a cabo tu presentación con un grupo de personas de confianza.

Sin embargo, en otras ocasiones te será más sencillo conocer con anticipación cuáles serán esas preguntas ¿Cómo se hace esto? Si eres de los oradores a los cuales les corresponde hacer una misma presentación en reiteradas ocasiones, te podrás dar cuenta fácilmente como hay algunas preguntas en específico que resultan ser muy repetitivas.

03. Verifica la Pregunta: Un excelente hábito es confirmar o verificar la pregunta que te han hecho. Por lo tanto formula la pregunta con otras palabras y en voz alta, así habrá una mayor comprensión para todos en la sala y no solamente para quien efectuó la pregunta.

04. Determina y Establece el Momentos para Preguntas: Desde el inicio de la presentación es recomendable notificar que la sección de preguntas será al final, esto por una cuestión de orden, pero además porque posiblemente muchas de las preguntas queden resueltas mientras continúas con tu exposición.

Si de todas maneras, alguien realiza una pregunta en medio de la presentación, tendrás dos opciones: “Con gusto las preguntas al final” o bien, la otra alternativa es: “Bueno, rápidamente le digo que [respuesta-corta-y-rápida]”.

05. Evita Confrontar a los Preguntones de Doble Intención: En ciertas ocasiones te podrías llegar a topar con una persona la cual te lanza una pregunta, pero no porque lo asalte una sincera duda, sino con una intención “ofensiva”.

En tales circunstancias lo mejor es evitar un enfrentamiento sinfín de palabras. Tal conflicto podrá desviar totalmente el objetivo de tu presentación y además, en un eventual caso el propio público podría ponerse en tu contra.

Responde su pregunta de forma amigable y corta. Cuando emitas tu respuesta mira a todos en la sala, no solamente a quien formulo la pregunta, de esta manera el ambiente de la exposición no tomará ese rumbo de “enfrentamiento directo”.

06. Si No Sabes, Mejor Admítelo: Ahora bien, si en un particular caso te formularán alguna pregunta sobre la cual desconoces la respuesta, lo primero a hacer es no perder la calma, seguidamente lo ideal es admitirlo en concreto y no decir respuestas de las cuales no estás seguro, hacerlo así podría complicar aún más la situación, cuando das una respuesta sin seguridad esto se ve reflejado en la presentación, se nota cuando un orador entra en una posición incierta.

En tales escenarios puedes decir por ejemplo: “en estos momentos no tengo la información suficiente, sin embargo [y das un contenido relacionado, pero del cual sí estas seguro]”.

Muy bien, dicho todo lo anterior, el punto central es el siguiente: No debes porque temer a las preguntas por parte del público, prepárate bien y ten una mentalidad adecuada en relación a las dudas o inquietudes de los oyentes.

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