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Lo Que Acaba Con Un Orador: El Ego

Una Trampa de la Cual Un
Buen Orador Debe de Escapar

¡Y de una oradora también!

En esta introducción del curso de oratoria se mostrado por lo general, consejos y técnicas para hablar en público, sin embargo en esta ocasión te mostraré algo diferente, se trata del lado opuesto, lo que no se debe hacer y en lo cual deberás evitar caer.

Se trata del Ego como Orador, cuando ya has resuelto y vencido tus problemas de nervios, miedo y hasta de fobia, el acto de hablar en público se comienza realmente a disfrutar, es agradable que todos presten atención a tus palabras, te comienzas a sentir aún más orgulloso de tu desempeño y aquel buen sabor del éxito cuando tuviste con tu primera exposición satisfactoria, se comienza a convertir en algo más.

Ahora te gusta sentirte en la cima cuando todos asienten con sus cabezas y todos muestran sus caras de interés, eres un experto y tu ego se va haciendo –con cada presentación– más y más grande, ya no es un simple acto de oratoria, ahora es una exhibición a tu persona.

¡Cuidado Con Ello!

Hablar en público si bien es cierto, es una práctica en primera instancia comunicativa, también es un acto (o al menos debería serlo) para ayudar a los demás.

Una presentación en la mayoría de los casos, va dirigida y se hace pensando en las personas, no para agrandar el ego el orador. Si hablas en público para incrementar tu ego dándole así más cabida a la soberbia, entonces ya has olvidado la razón fundamental (casi siempre) de la presentación, el público mismo.

Si a una exposición solo le dejamos el contenido a presentar, es decir el tema mismo y al orador como tal, ¿Qué tendríamos? Verdaderamente nada, solo una persona con su conocimiento, pero a nadie a quien presentarlo.

Ser un perito en un determinado campo o industria no es una licencia automática para poseer el título de “buen orador”, de hecho el tratar de presumir e “inflar” el ego en las presentaciones, provoca que quedes es una casilla realmente incómoda para cualquier orador; “¿Cuándo acabará de hablar?” “Ya me quiero ir de aquí” “Hare todo lo posible para salirme de aquí” y muchas más.

Te presento algunos puntos a tomar en cuenta para no caer en este tipo de trampa:

A Enfócate en el mensaje mismo y en que sea comprendido por los oyentes, que esa se convierta en tu tarea, en tu trabajo. Hacer que los demás comprendan muy bien el mensaje, eres un servidor/ra.

B Si gran parte de la presentación trata de ti, de tus logros, de tus experiencias, de tus posesiones, mejor modifícala. Es cierto, para romper el hielo y también para presentarte como persona, puedes expresar algunas anécdotas de propias y algunos datos en general, pero nada más eso es, algunas anécdotas, experiencias y generales de tu parte.

C Este tercer consejo se encuentra sujeto a ciertas condiciones. No preparar la exposición con lo que quieres decir, sino más bien con lo que ellos desean escuchar, es un buen consejo pero como se mencionó previamente, es condicional.

En algunos momentos deberás exponer mensajes los cuales no serán bien recibidos, pero que de igual manera ellos –el público– necesitan escuchar.

Debe existir un equilibrio entre decir lo realmente necesario, y también en el hecho de buscar el agrado del público, dependerá de la situación.

Presentar temas relativamente sencillos, no indica ser un orador de “menor calibre”, y de igual forma exponer temas complicados no significa ser un mejor orador, ten presente que:

“El Verdadero Genio Reside en la Simplicidad”

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