Curso de Cómo Hablar en Público

Para Poder Hablar en Público – Curso

El célebre profesor de música, Adolphe Danhauser decía que “para conmover, hay que ser entendido. Y para ser entendido, hay que ser claro”. Nada más cierto y aplicable a diversos campos de la expresión, incluyendo la oratoria. La teoría de la comunicación da fe de la importancia de este enunciado.

Expresar las ideas no siempre es cosa fácil. Más aún si eso implica el explicarlas ante una gran cantidad de personas. La ansiedad puede apoderarse del orador y dificultar el proceso de la comunicación, hasta distorsionar completamente la intención del discurso, dejándolo a interpretaciones erróneas o destrozando su capacidad de ser comprendido. Ruido, es el término técnico para estas exposiciones.

Sin embargo, existen actualmente una gama bastante amplia de técnicas para realizar una presentación oral satisfactoriamente y con la garantía de que el mensaje sea comprendido y asimilado a cabalidad, sin menoscabo de su estructura. En este pequeño curso de cómo hablar en público, se trata sucintamente algunos de estos aspectos.

Todo es Cuestión de Preparación

Es preferible realizar algunos procesos preliminares, para garantizar que tú como el orador designado puedas sentirte en completa confianza, con el conocimiento suficiente y con la capacidad para expresarlos perfectamente. Esta preparación se basa casi exclusivamente en practicar incansablemente el texto, hasta estar completamente en dominio del tema.

Una técnica muy común, es la de practicar en voz alta frente a un espejo, esto te permitirá conocer tus debilidades y fortalezas ajustando así poco a poco los detalles que se puedan presentar. Además, estas correcciones pueden dar lugar para sentirte más cómodo con las improvisaciones, ante potenciales situaciones que nunca están exentas de ocurrir en la dinámica del discurso.

Si existe la oportunidad de conocer el tipo de público al que va dirigida la exposición, puede ser una ventaja considerable para garantizar el éxito. Entender cuáles son sus expectativas, el uso del lenguaje que hacen; si por ejemplo pertenecen a un gremio, club o grupo con una jerga específica, para así adaptar el ritmo a la estructura de la presentación.

Conocer el espacio en dónde se llevará a cabo el evento puede también ser una herramienta muy útil para lograr penetrar en la psiquis del público. Tener dominio del área donde se desenvolverá le permite al orador tener una mayor confianza, logrando anticiparse a sus propios desplazamientos sobre el escenario que en no pocas oportunidades, hará más dinámica la experiencia para los espectadores.

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Considera las Siguientes Recomendaciones

Al iniciar el discurso, se debe mantener una postura y una actitud relajada. El orador debe reflejar seguridad y confianza si quiere convencer de sus ideas a los espectadores. Darse el tiempo justo para comenzar e ir desarrollando poco a poco el tema, incrementando la intensidad a medida toma ritmo el discurso, esto será la llave del éxito.

Es un error frecuente, sobre todo por los novatos en el arte de la oratoria, el empezar de forma apresurada, como queriendo salir del embrollo. Brinda el tiempo que sea necesario para captar la atención de todos los espectadores, mientras caminas relajado y tranquilamente hasta tu lugar en el escenario. Luego, da una mirada que denote que estás a punto de comenzar; esto te permitirá hacerte con el escenario, tomando de esta forma el control del público.

A continuación comienza a establecer el vínculo entre el tú y los receptores (desarrollo de la presentación). Para ello es imprescindible manejar un lenguaje sencillo, con un tono de voz adecuado y una pronunciación clara. No temer al uso de recursos interpretativos, histriónicos y de expresión corporal, ajustados a la intención de la exposición, hacen más rápido el entendimiento y menos tedioso el ambiente.

No Demuestres tus Debilidades

Cuando el orador aparece en el escenario todos los presentes asumen que es un conocedor experto de la materia o tema el cual va a presentar. No tienen idea de cuál es su estado de ánimo o su grado de experticia real.

Sólo el orador está en conocimiento de su nerviosismo y por lo tanto puede usar eso en su beneficio. Aun estando nervioso, deberás aparentar total seguridad. Esto te dará el tiempo de adaptarte a medida que cobras un mayor desenvolvimiento, sin que nadie más se entere de tu ansiedad inicial. Con discreción de tus debilidades, realzando tus fortalezas y manifestando seguridad podrás crecer como orador y salir avante en tus presentaciones.

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4 Comments

  1. Hola buenos días, me podrías dar información, me interesa hacer un curso para aprender hacer un orador, dominar miedos y seguir las técnicas necesarias para hablar en público

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