Hablar en Público: ¿Cómo Dar Unas Palabras de Agradecimiento?

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¿Qué Hacer si Debes Dar Unas Palabras de Agradecimiento?

¿Te has preguntado alguna vez qué pasaría si, de un momento a otro, alguien te pide que des unas palabras de agradecimiento ante un público? En estas situaciones suelen pasarte un millón de cosas por la cabeza, y realmente se te puede complicar organizar tus ideas en un discurso elocuente y coherente.

Pensemos en el siguiente ejercicio: estás en un evento participativo, con un grupo de 300 personas, y de pronto alguien te dice que cada uno de los participantes debe aproximarse al podio y brindar unas palabras de agradecimiento…delante de todos los asistentes.

La primera reacción será posiblemente la sensación de los nervios (es una reacción normal); la segunda, todas las posibles combinaciones de frases que se te ocurren y que no sabes bien cómo hilar. En estos casos no siempre se trata de experiencia, sino de ciertas herramientas que se pueden emplear para superar el momento.

Las personas con experiencia en la oratoria también pueden experimentar los mismos nervios que una persona principiante. Entonces, ¿cómo puedo sobrevivir a una prueba como esta sin pasar un bochorno? Lo primero que hay que hacer es tratar de poner en orden todas esas palabras que rondan nuestra cabeza.

Para un agradecimiento sincero lo más importante es que esas breves palabras reflejen lo que sentimos, en frases sencillas y puntuales. Es importante pensar de manera estructurada; es decir, definir rápidamente cuál es el esquema de oraciones que puedo seguir.

Este proceso comienza con repasar esa pequeña estructura o mapa de ideas durante los minutos previos al discurso. Esto provee orden en las frases y lo que quieres comunicar. Además, hacer algunos ejercicios de hombros y brazos pueden ayudar a liberar la tensión.

Cuando llega el momento de hablar, esa preparación puede ayudar mucho a proveer confianza y sentirse cómodo para poner en palabras lo que sientes de corazón.

Para llegar a este punto hay 3 cosas que debes preguntarte:

¿A Quién Estás Dirigiendo tus Palabras?

“Agradezco primeramente a Dios, a mis padres por su ayuda, y también a las personas involucradas en la realización de…” es una buena manera de comenzar. Piensa en a quién estás dirigiendo tu agradecimiento y haz una pequeña lista mental. Anótalo, si tienes un pedazo de papel a la mano; si no, simplemente puedes utilizar tus dedos como referencia.

¿Hacia Dónde Enfocas el Agradecimiento?

Aquí lo que en realidad te estás preguntando es por qué estás agradecido o qué es lo que agradeces. Por ejemplo: “Realmente me siento muy agradecido por haber gozado de la oportunidad tan especial al compartir con ustedes todos estos…”

En este punto debes precisar bien qué es eso que estás agradeciendo, cuáles son las palabras más apropiadas para referirte a ello; especialmente a lo relativo a las experiencias que has vivido en ese espacio.

¿Cómo Expresas la Experiencia?

“Conocer estos nuevos ámbitos me ha permitido renovar mi visión con respecto a…” puede ser un ejemplo para darle forma a esta parte de tu discurso. Vendrá a ser lo más importante de tu agradecimiento, porque allí es en donde revelas al público qué es lo que ese evento ha dejado en ti.

Enfócate en dos o tres elementos de esas experiencias vividas que hayan cambiado tu percepción. Todo eso que ahora te ha convertido en una mejor persona.

Palabras Sencillas

No intentes impresionar a tu público utilizando palabras complicadas o grandilocuentes; eso ayuda a evitar que lo que sale de tus labios suene falso o poco sincero.

Recuerda que siempre debes saber a qué público te diriges; influirá mucho en la manera en la que te dirijas a ellos. El vocabulario sencillo siempre es tu aliado. Así, los presentes pueden conectarse mejor con tus palabras y comprender más fácilmente tu mensaje.

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